sábado, junio 10, 2006

Más de un MILLÓN de personas en la concentración de la AVT

Con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de ETA y del 11-M dio comienzo a las 18.00 horas la concentración convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) bajo los lemas de «Negociación en mi nombre ¡No!» y «¡Queremos saber la verdad» en la madrileña Plaza de Colón, abarrotada de cerca de un millón de personas, según los técnicos de la Comunidad de Madrid.
En un comunicado, la Comunidad explicó que ese es el cálculo que han hecho quince especialistas de las direcciones generales de Seguridad y Protección Ciudadana, que «han estado desplazados en el lugar de la concentración y determinaron la ocupación de la plaza y las calles adyacentes». El vicepresidente segundo y consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada, dijo al término de la concentración que ésta se había producido dentro de una «normalidad absoluta».
A la convocatoria se sumaron numerosos dirigentes del PP, entre ellos su presidente, Mariano Rajoy; el secretario general, Angel Acebes; el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplaza; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y la presidenta del PP en el País Vasco, María San Gil. También se han sumado a la convocatoria la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar, Ana Pastor; el secretario ejecutivo de Economía y Empleo, Miguel Arias Cañete, y los presidentes de la Comunidad Valenciana y Navarra, Francisco Camps y Miguel Sanz.
Rajoy, que fue recibi al grito de: ¡presidente, presidente!, aseguró que los congregados quieren «la derrota de ETA» y no un Gobierno «débil» que «claudique» ante la banda terrorista, con la que, dijo, «de ninguna manera se puede negociar». «De ninguna manera se puede negociar políticamente y pagar un precio a una organización terrorista», indicó Rajoy a los medios de comunicación. «Para eso estamos aquí. Eso es lo que vamos a defender y es lo que llevan defendiendo todos los gobiernos desde hace 30 años», subrayó.
Y añadió, en declaraciones a Telemadrid, que al Ejecutivo debería preocuparle «tener en contra a las víctimas del terrorismo», algo que, según recordó, «no ha ocurrido nunca, ni con Aznar, ni con Felipe González, ni con Calvo-Sotelo ni con Adolfo Suárez».
Por ello, dijo Rajoy, «alguna reflexión y alguna autocrítica le vendría bien hacer al Gobierno porque probablemente se pudiera evitar muchas de las cosas que están sucediendo en España».
Asimismo, el líder de los ‘populares’ pidió al Ejecutivo que «investigue y no pare nunca para saber lo que ha ocurrido el 11-M y, sobre todo, para evitar que esto se pueda volver a reproducir en el futuro», concluyó. En la misma línea respecto a ETA se expresó el secretario general del PP, ngel Acebes, quien indicó que los ciudadanos se han unido para decirle al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que «no se puede pagar un precio político a ETA» y que no se puede negociar» con la banda terrorista.
Por su parte, Zaplana afirmó que «la inmensa mayoría de la sociedad y el PP están juntos» en la reivindicación de que, «de una vez por todas, el PSOE y el Gobierno sean capaces de reaccionar ante manifestaciones tan importantes» como la de hoy, en las que se pide «que al terrorismo se le combata como se le tiene que combatir». «Ojalá que se acabe el terrorismo, pero no a cambio de un precio político», reclamó, porque «eso lo podíamos haber hecho hace muchas décadas, y la sociedad española y la democracia no quiso». San Gil, que cifró en «cientos de miles» los asistentes a la concentración de la AVT, opinó que el Gobierno «no puede negociar en nombre de las víctimas».
Tras señalar que el PSOE «empezó por el camino correcto, la unión de los grandes partidos» contra ETA, que llevó a que hace dos años estuvieran «a punto de acabar con ETA-Batasuna», consideró que ahora hay que «volver a ser una sociedad implacable contra el terrorismo», que no dé «nada a cambio a los terroristas para que dejen de matar».
Por su parte, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, advirtió hoy a los «señores del Gobierno» de que los hombres que consideran «interlocutores válidos» para la rendición de ETA son «los asesinos de casi mil personas» y les pidió que no cedan al «chantaje terrorista».
Las palabras del presidente de la AVT cerraron las intervenciones de otras cuatro víctimas del terrorismo, en una multitudinaria concentración que llenó la madrileña Plaza de Colón y parte de las calles adyacentes a ésta.
Alcaraz pidió al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que «no claudique» ante ETA y que no conceda a la banda «lo que no ha conseguido durante 38 años de asesinatos, extorsiones y amenazas». Ante los gritos de los asistentes de «Zapatero, embustero», acusó al titular del Gobierno de «traicionar a los españoles» con un «juego muy sucio», al hacerse fotografiar firmando el pacto antiterrorista y negociar a la vez con ETA.
Tras enumerar los nombres de varios terroristas, adujo que «esos asesinos son los verdaderos interlocutores y beneficiarios» del proceso de diálogo y «no la sociedad española», ya que, alegó, «los llamados Otegi, Permach y compañía no dejan de ser los macarras batasuneros que, gracias al Gobierno, llevan dos años riéndose de todos los españoles».
Alcaraz denunció a quienes entregan «rosas blancas por la paz» igualando a «víctimas y verdugos» y se dirigió a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien dijo ayer «a los españoles que el terrorismo no existe», para preguntarle por qué entonces se empeñan en «en arrodillar a todo un Estado de Derecho» ante las pretensiones de los terroristas.
En la concentración se escucharon los testimonios de varias personas que han sido víctimas del terrorismo, entre ellos el de Gabriel Moris, padre de Juan Pablo Moris (fallecido en los atentados del 11-M) y que hoy incidió en que «una sociedad que se precie no puede pasar página de ese horrendo crimen». A su juicio, el voto del 14 de marzo llevaba implícito «el esclarecimiento de los atentados, el castigo de los implicados en la trama y la prevención de nuevas acciones terroristas», y dijo tras referirse a las investigaciones parlamentaria, policial y judicial que «lo más razonable» sería comenzar desde cero.
Marimar Blanco, hermana de Miguel Angel Blanco -asesinado por ETA en 1997- recordó que el Estado no cedió cuando la banda exigió el acercamiento de los presos con su hermano secuestrado, y que de aquel suceso surgió el «espíritu de Ermua» basado en la no claudicación, la firmeza de los poderes públicos y después el Pacto por las Libertades. Subrayó que Batasuna «es ETA», se refirió a la formación ilegalizada como un «partido mafioso, ilegal e inmoral» y pidió al Gobierno que no haya ninguna contraprestación ni política ni penal y que se ponga «sin ninguna duda ni ambigüedad» de parte de las víctimas.
Javier Gismero, militar herido en el 11-M, exigió al Gobierno una «actuación determinante» para que las víctimas del «mayor atentado terrorista jamás perpetrado en España» sepan la «verdad» y recuperen «la paz y el sosiego». Según Gismero, «son demasiados los enigmas» sin resolver sobre la autoría de aquel atentado, dentro de un «proceso judicial carente de rigor», por lo que reclamó una «investigación seria, eficaz, no deslegitimada por intereses políticos y no sometida a un permanente obstruccionismo».
El cuarto testimonio lo ofreció Teresa Jiménez-Becerril, hermana de un concejal del PP asesinado junto a su esposa por ETA en Sevilla, en 1998, que le dijo a Zapatero que no tiene su «bendición para buscar una paz como sea» y le propuso enviarle a sus sobrinos a la Moncloa para que les explique «por qué está siendo tan complaciente con quienes ordenaron la muerte de sus padres». Tras criticar a quienes piden «serenidad» a las víctimas, gritó: «`No puedo estar serena, a mí no me callan!». La mujer, que reside en Italia, se quejó de que le nieguen la palabra en actos de homenaje a su hermano en Sevilla. Lo hacen, expuso, «porque las víctimas somos la voz de sus conciencias», y «lo que para ellos es rencor, para nosotros es memoria», como lo que consideran «intransigencia, es simplemente dignidad».
A primera hora de la tarde comenzaron a llegar al lugar de la protesta cientos de personas, en su mayoría provenientes de otras ciudades, y progresivamente fueron llegando miles de personas
Se trata de la cuarta movilización en menos de un año y medio -primera tras el alto el fuego anunciado por ETA- en contra de la negociación con la banda terrorista, aunque en esta ocasión al rechazo del diálogo se ha sumado la exigencia de conocer todo lo ocurrido en los atentados del 11 de marzo de 2004.
Dos lemas, «Negociación, en mi nombre no» y «Queremos saber toda la verdad», centran la protesta de hoy en la capital, que se inició con la intervención de la periodista Isabel San Sebastián y que se cerrará con los testimonios de cinco víctimas del terrorismo y la intervención del presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz.